Silverio Quevedo Elox / En la mira

Ayuntamientos en quiebra

2017-09-12

Casi ningún alcalde empezó a “trabajar” tan pronto ha sido electo como el caso de San Andrés Tuxtla. Y a pesar de que en cada uno debe haber serios problemas financieros, pero en el caso de éste que es cabecera de distrito, las cosas están más que graves.
Si bien se desconoce algún tipo de trabajo directo sobre la ciudadanía de ese municipio en la llamada “suiza veracruzana” el munícipe elegido el pasado 4 de junio no ha dejado de ser incisivo tras ser elegido como presidente municipal para el periodo a partir de 2018 y denunciar que la administración en turno responda por el grave desfalco que ha hecho a las arcas.
Se trata de un ex priista, joven ex diputado local, quien se quedó en la raya en la pasada contienda porque precisamente el actual alcalde, Manuel Rosendo Pelayo, le ganó la candidatura proferida por su tutor, amigo, y protector, el entonces gobernador Javier Duarte de Ochoa.
Rosendo Pelayo tuvo otro “padrino” político, quien dio todo por éste para ayudarlo a llegar al poder municipal. El diputado local que ganó por el partido Nueva Alianza. Lo que le valió para, ya en el Congreso ante el nuevo gobierno yunista del PAN y PRD acérrimo enemigo del duartismo, buscar deslindarse del pasado.
El problema para Pelayo es que difícilmente podrá seguir contando con el proteccionismo, y seguramente todo lo que le está lloviendo en denuncias por el alcalde electo, tendrá sus repercusiones, si el gobierno de Yunes Linares actúa como dice, sin solapar la impunidad y corrupción que en este caso, es el sello del Municipio gobernado por Rosendo Pelayo.
Octavio Pérez Garay, es hijo de Octavio Pérez González, quien fue alcalde en el periodo 2000 al 2004, y quien falleciera sobre su escritorio al frente de la administración pública, y también de la empresaria a la muerte de su esposa, Marina Garay Cabada, quien también se desempeñó como tal en el 2007 al 2010, y éste fue diputado priista pero siempre buscando la independencia como político, decidió jugarla así como candidato independiente.
En ese tenor parece llevar su política en torno a lo que será su administración y a lo que no quiere recoger, siendo que según lo dicho por Octavio Pérez le heredarán podredumbre y un saqueo desmedido.
Apenas hace una semana denunció que Rosendo Pelayo, a quien le apodan “Chendo Mentiras” por todas las promesas hechas en campaña pero quedaron a su vez incumplidas, desvió recursos a diversas empresas fantasmas que fincó en la región, y maquilló obras y sumimistro de material para el alumbrado público.
Ahora, este lunes, el joven alcalde independiente se presentó ante las oficinas del ORFIS y el Congreso a denunciar la corrupción del priista tras “haber descubierto la magnitud de la deuda pública que pretende heredar la administración municipal actual de San Andrés Tuxtla”.
Según la información difundida Pérez Garay estaría solicitando al Congreso Local una exhaustiva auditoría, pues además del endeudamiento existe, se ha detectado el favorecimiento de contratos sin licitación que el actual mandatario municipal no ha podido aclarar.
Por supuesto que se trata de que el munícipe electo no quiere cargar con el muertito, que a decir, de los que saben en la zona, debe ser tremendo muertote.
Con quien se reunión para ello fue con el presidente de la Comisión de vigilancia del congreso, José Manuel Unanue Abascal, reiteró que “la corrupción ni la permito ni la tolero”, y que continuará hasta las últimas instancias denunciando las irregularidades que se presenten en el proceso de entrega recepción.
A Pelayo no le quedará más que apechugar o tendrá que ir devolviendo los millones que según Pérez Garay se encuentran desaparecidos. Y si no empieza a regresar lo “extraviado” entonces tendrá que enfrentar las denuncias derivadas de las auditorías que seguramente se aplicarán.
Y es que al menos se documentó ante la Legislatura una deuda de más de 100 millones de pesos, y señaló que en una administración municipal no puede haber un solo culpable. Sino quienes resulten implicados, puesto que son diversas irregularidades.
Pérez es claro al precisar que no se trata de persecución por razones personales o partidistas, pues finalmente él ni partido representa al haber ganado en forma independiente, pero si es una exigencia
para que la diputada María Elisa Manterola Sainz presidenta de la mesa directiva, y la Comisión de Vigilancia procedan.
Entre otras anomalías la que abordaría el diputado boqueño Unanue es que en el caso de los señalamientos por la adquisición de 5 mil 400 lámparas tipo Led, donde no se licitó y se presume que se compraron a una empresa fantasma, el ORFIS tendrá que determinar las razones por las que se benefició a una persona física o moral con el contrato de más de 36 millones de pesos
Políticamente Pelayo ya no tiene protección, al menos que ya haya por parte de quienes lo apadrinaron para ejercer el poder municipal un intento de pedir clemencia al que gobierna Veracruz, pero lo más probable es que busquen primero salir adelante con sus broncas que salvarle el pellejo a este personaje con suficientes sellos de pillerías.

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