Agustín Gálvez / K.O. Lima Lama

‘Amor conyugal’

2017-09-03


Hace muchos años estábamos en una reunión de matrimonios, de preparación de temas, en donde precisamente hablábamos re las relaciones matrimoniales que conocíamos y que de una u otra forma, eran significativas para nosotros, aquellas que nos podían servir para ilustrar el tema en cuestión, hay una historia que escuche hace muchos años y compartí y sin pensarlo, causo un impacto que para mí fue inesperado y la comparto hoy en este espacio – un hombre llego muy apurado en la sala de urgencias de un hospital, con una herida en su mano, se le veía muy presuroso y decía en recepción, Señorita, señorita, podría alguien atenderme, es que tengo mucha prisa, la joven tratando de calmarlo le dijo, espere un momento, déjeme ver si hay algún médico que pueda atenderlo en este momento, si no tendrá que esperar un poco, afortunadamente había un joven doctor que se acababa de desocupar y dada la prisa del señor lo atendió rápidamente, sin embargo al ver su herida le dijo, no es tan grave, no tiene por qué alarmarse tanto, pero el señor respondió, no es que este alarmado, lo que pasa es que tengo mucha prisa, es la hora en que tengo que desayunar con mi esposa, es que sabe?

Ella está internada en una casa de asistencia, padece de Alzheimer y pues yo también ya soy viejo y no puedo atenderla bien en casa, pero todos los días llego temprano para almorzar con ella y pasar el día a su lado, entonces el joven le pregunto ¿pero si ella tiene Alzheimer, acaso es capaz de reconocerlo? ¿Ella sabe quién es usted? Y el anciano respondió, no, tristemente no sabe quién soy yo, pero yo si se quien es ella y se quien ha sido toda la vida que compartió conmigo, el joven médico quedo mudo de la respuesta y se apresuro y cuando el anciano se retiro muy agradecido este joven solo se quedo pensando, “esa es la clase de amor, que espero yo encontrar en mi vida”.

Aunque esta es una ya muy vieja historia, siempre me gusta contarla, porque la magnitud del amor que proyecta, es algo que ha marcado mi vida y esa es la clase de hombre que quiero llegar a ser, aquel que pueda amar a su mujer, con la fuerza de su corazón, con la inteligencia de su mente y con el espíritu de entrega, abnegación, empatía y amor total.
En un mundo moderno, en el que las cosas se han hecho desechables (los pañales, la misma ropa y zapatos, aparatos eléctricos, cámaras, etc. etc.) hasta el amor conyugal se ha convertido en un artículo desechable, con tristeza he visto a padres aconsejando a sus hijos o hijas, si no te sirve, cámbialo, sepárate y divórciate, se han convertido en palabras de moda entre amigos y conocidos, aunado a todo ello el amor superficial que muestran las novelas de hoy en día, rodados de traición y de infidelidad son algo que desvalorizan el amor conyugal, pero también podemos ver con alegría excelentes ejemplos de un verdadero y grande amor conyugal, cuando vemos a nuestros padres y a nuestros abuelos que han sabido ser buenos esposos y cuando hemos sabido trasmitírselo a nuestros hijos, esto definitivamente es algo que nos da esperanza.

Vemos esposos que han podido solidificar su relación aun cuando tienen hijos especiales, vemos también relaciones ejemplares aun que por diversas razones no han podido tener hijos y en ocasiones han adoptar y otras veces ni eso han podido y a pesar de ello son buenos esposos, incluso en mi juventud decía que me gustaría llegar a ser viejo y seguir caminando de la mano de mi mujer como si fuéramos novios, y de repente veo que ya somos viejos y aun caminamos de la mano y nos guardamos el respeto, el amor y la cortesía que siempre nos unió. Saber encontrar la plenitud aun y a pesar de las adversidades que nos brinde la vida es la calve para poder tener un matrimonio auténticamente feliz, ya que ser un matrimonio feliz no es aquel que nunca sufrió en su trayecto sino el que saber ser feliz a pesar de la adversidad.

Muchos se divorcian por miedo a las responsabilidades de ser esposos o de ser padres también. Muchos ya no son capaces de involucrase sentimentalmente y lo único que buscan son los placeres vanos y la sexualidad pero libremente y sin ataduras (suelen decir). Hay quienes adoptan una posición de aparente felicidad conyugal y por fuera cada quien hace lo que quiere y a eso llaman respeto a la individualidad. Hay quienes dicen, soy amante de una persona casada, pero pues que puedo hacer, es muy difícil encontrar a alguien libre y bueno hoy en día. La unión libre es lo mejor, te evitas de responsabilidades.
¿Qué es lo que nos pasa? ¿Importan más los placeres sexuales que el amor responsable?

El amor conyugal tiene un valor invaluable. El amor de esposos, no solo es sentir química o atracción sexual, es descubrir la belleza interior del ser amado y crear un lazo afectivo y efectivo de empatía, tolerancia y perdón continuo en donde dejamos de ser un tu y un yo, para convertirnos en un “nosotros”.

Un verdadero amor no es elegir solamente con quien quieres estar en la cama, sino con quien quieres compartir toda tu vida, brindando lo mejor de ti como una donación personal, única y exclusiva.
Con amor para ti, mi complemento y mi todo.

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