Agustín Gálvez / K.O. Lima Lama

‘La amabilidad’

2017-07-25

Recuerdo una ocasión en clase, platicando con mis alumnos, comenté de un regalo que me había dado un compadre Manuel, el dueño de una papelería que está en el Coyol, la colonia que estaba a un lado de donde teníamos el gimnasio, y uno de mis jóvenes alumnos, preguntó, los señores amables de la papelería Ocaris, si le contesté, y él me contestó, Ho si, a mi me encanta ir a esa papelería, son bien amables los señores, siempre están de buen humor, sonríen y te atienden con mucha cortesía, y le contesté, pues sí, efectivamente, son muy amables mis compadres Manuel y Angelita.

Y es que la amabilidad es algo que se nota, es algo que irradia las personas que así suelen ser, la amabilidad es una cualidad que te proporciona un brillo propio en tu persona y no depende de si eres joven o ya no, no depende de si eres rico o pobre, no depende de razas, de clases sociales ni de nada que se le parezca, el que es amable, es amable y punto.

Y como casi siempre, la pregunta obligada, ¿Qué es la amabilidad? La amabilidad es la disposición a un trato benévolo y sutil a los demás, los frutos del espíritu son: el amor, la alegría, la paz, la tolerancia, la amabilidad, la bondad, la fe, la mansedumbre y el dominio de uno mismo…

Se posee una amabilidad natural, cuando se tiene aprecio a la dignidad humana y a todos los seres que nos rodean, los animales, las plantas y hasta a las cosas, todo tiene una especial dignidad. Somos amables si sabemos ser amigos del entorno que nos rodea o si estamos reconciliados con él.

La amabilidad nace de los buenos sentimientos que las personas debemos de tener por el simple hecho de ser seres humanos, o se es amable simple y llanamente por el amor y el respeto que se tiene a toda creatura e incluso a las cosas.

Además como dicen, lo que siembras cosechas, el que es amable con los demás, se convierte en un candidato digno a recibir amor.

A muchos de nosotros nos tocó llevar como materia en nuestra vida estudiantil “Civismo” actualmente se estudia formación cívica y ética y puede haber algunas variantes que nos llevan a lo mismo, lo que generalmente vemos normas que nos ayudarán a conducir nuestra vida con prudencia y respeto a los demás y no precisamente porque tengamos que guardar leyes o reglamentos constitucionales o del código civil o alguna otra ley referente, sino por la buena voluntad y la buena educación que tenemos que ir aprendiendo a ejercer en nuestra vida diaria y así facilitara el trato amable hacia los demás.

El mundo moderno actual a generado una serie de normas que de manera exagerada han tratado de dirigir la buena educación, a esto le llaman ETIQUETA, lo que llega a ser hasta extremo ese comportamiento, lo que sí es cierto, es que sin llegar a la exageración, es agradable convivir con un persona bien educada, que no causa molestia ni desagrado por su trato ordinario o grosero.

Ser amable no solo es una cualidad con la que se nace, más bien se aprende, recuerdo como mi abuelo, que en paz descanse, solía decirnos, si no son ricos ni poderosos, cuando menos sean educados, eso les abrirá las puertas a donde se paren.

Que importante es brindar un trato educado y amable a los demás, es muy fácil dejarse llevar por el enojo o el fastidio y se requiere de mucha más integridad para a pesar de las adversidades ser siempre amable, recuerda que eres escuela para tus hijos y en el caso de nosotros entrenadores, para nuestros alumnos, la impresión que demos a ellos, podrá ser un factor determinante en su formación. Por ello la amabilidad se aprende primeramente en casa con el ejemplo de los padres principalmente con el trato entre ellos y con sus hijos, muchas veces el trato rutinario propio de la vida nos hace olvidarnos de ser amables en casa, cosa que no debemos descuidar, la educación, aun en la convivencia diaria deben recordar siempre y fundamentarse en el respeto y en el amor.

Tenemos que aprender a tratarnos con respeto aun en los momentos de enojo y así nuestros hijos aprenderán a ser respetuosos a pesar de las circunstancias, evitemos expresiones hirientes y enseñemos a nuestros hijos a ser amables aun con los más pobres y los más necesitados.

La buena educación se aprende desde la niñez y se convierten en habito con la constancia, de tal manera que un niño será educado, aun cuando no estén en presencia de sus padres. Un amigo me dijo una vez, quisiera poderte ayudar pero no tengo como y le conteste, te preocupaste por mí, así que ya lo hiciste.

LAS PALABRAS CONVENCEN, PERO EL EJEMPLO ARRASTRA.

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