Agustín Gálvez / K.O. Lima Lama

‘El respeto a la mujer’

2017-07-09

Este tema, es un tema medular en mi vida, con agrado puedo decir y me atrevo a afirmar también que las mujeres que viven en mi casa (mi esposa y mis hijas) lo pueden confirmar sin que les tiemble la voz, en casa, existe un sincero respeto al valor de la mujer. Recuerdo los años mozos de mi precaria, pero feliz infancia, la imagen de una mujer entregada al cuidado de su familia, mi madre, abnegada madre, excelente cocinera, sin duda, buena esposa, incomparable amiga, entre muchas cualidades mas, en los primeros años de nuestras vidas, responsable de tiempo completo al cuidado de nuestra familia y aun siendo muy niño yo, se integro a la vida laboral y así se convirtió también en un aporte económico importante al sostenimiento del hogar, mi padre, un excelente hombre de hogar también compartía las actividades y labores de la casa y así crecimos en un marco de colaboración y participación activa en la que todos asumíamos responsabilidades que gustosamente cumplíamos.

Lo que recuerdo muy entrañablemente, son las palabras que mi madre siempre me repetía, - cuida y valora siempre a tu mujer y defiéndela do todo y de todos, hasta de mi – en su momento no lo entendía, pero no lo olvide.

Pasaron los años, crecí y consecuencia lógica forme mi propia familia, me case con una buena mujer, con la que vivimos todos los problemas y conflictos que todos los matrimonios suelen vivir, sin embargo, siempre tuve el cuidado de las palabras que usaba, sobre todo cuando las discusiones subían de tono, siempre procure no ofenderla, pues como mi madre me había enseñado entre muchas cosas más, respeta a tu mujer, valórala y cuídala pues el daño que le puedas causar podrá perdonarlo, pero el daño que le causes, podría nunca sanar, por ello desde siempre, he tratado de ser cortes y caballeroso ante todo, detallista y consentidor, pero no solo eso, he tratado de compartir las labores de la casa, los cuidados de nuestras hermosas hijas y todo lo que atañe a un hogar y a una familia, y todo ello, siempre lo he hecho con mucho agrado y amor.

He cometido muchos errores en mi vida, y sin lugar a dudas la he lastimado en mi inconsciencia y en mi tonta forma de actuar, pero nunca he olvidado la enseñanza de mi madre, de una mujer has nacido, amo a mi madre y a mi abuela que en paz descanse, quien también fu madre de crianza y obviamente fuente de enseñanza para mí y esto me ha dado la oportunidad de esforzarme por tener eso a lo que llamamos EL RESPETO A LA MUJER.

Por eso para mí todas las mujeres son bellas y de un valor incalculable, así que creo que por eso Dios me bendijo teniendo también dos bellas hijas.

Tenemos por cultura, el pensamiento de que a la mujer no se lo toca ni con el pétalo de una rosa, pero también culturalmente creemos que la mujer juega un papel de sujeción al hombre, anteriormente se creía que el hombre tenia superioridad física sobre la mujer, por ello la dominaba.

Pero existen otras creencias tales como que el destino de la mujer es enfocado a las labores del hogar y es su responsabilidad la atención de la familia, y aunque muchas veces son parte importante de la economía de ese hogar, el esposo es el que se cuelga el título de el responsable económico de la casa y la mujer sigue siendo la responsable del orden en el hogar. Aunque en la actualidad este esquema se ha ido rompiendo en virtud de que la mujer hoy en día es parte muy importante en el sostén de la familia y muchas veces llega a superar al hombre a solventar la economía familiar.

Pero muchas ocasiones surge aquí una verdadera injusticia, toda vez que contribuye en el sustento pero conserva aun la obligación de atender a los hijos y en general las labores domesticas. El hombre sigue siendo el jefe y la mujer su subordinada. Así que la mujer cuando es menor de edad está sujeta a las decisiones de sus padres y cuando crece y se casa, sujeta a las decisiones de su pareja.

La buena noticia es que la mujer ha podido conquistar poco a poco su libertad en los espacios donde participa y cada vez va tomando un rol más participativo y de mayor importancia en todo, ha logrado ocupar cargos importantes con efectividad, pero desgraciadamente aun hay muchos espacios en los que le falta alcanzar su plenitud.

Hoy en día vemos que la mujer ya no es el sexo débil como se decía, sigue siendo el sexo frágil porque su forma visceral en virtud de su capacidad de generar vida en sus entrañas que le da la maternidad le brinda esa bendita fragilidad, pero hoy en día, hombre y mujer, poseen la misma fortaleza y valor.

El hombre que sabe respetar la dignidad de la mujer no es menos hombre, pues nunca un hombre será más hombre, que cuando sabe reconocer y respetar el valor de su mujer y de las mujeres en general.

Estructuralmente, hormonalmente y en muchos aspectos más tenemos diferencias, pero en dignidad todos somos perfectamente iguales. La mejor escuela que existe para aprender el respeto a la mujer, indudablemente es el hogar.

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