Silverio Quevedo Elox / En la mira

EL SAQUEO, DES-DE ANTES

2017-07-05

Un 18 de marzo de 2014, apenas año y medio antes que a Javier Duarte se le viniera el mundo encima, en un restaurante Argentino en la conurbación de Boca del Río, se encontraba su vocero Alberto Silva Ramos, por primera vez en el cargo, departiendo entre los más caros platillos, vinos y tequilas que acostumbraba tomar, cuando una llamada le amargó el momento.

La orden al otro lado del teléfono era de un gobernador más que molesto. Furioso le exigió gestionar la publicación de una noticia en su gobierno a través de un corporativo de medios de comunicación estatal. De igual forma en un solo periódico que se tiraba solo en la capital del estado. Se trataba del cese fulminante del entonces Oficial Mayor de la SEV, Edgar Espinoso, hoy diputado federal, y quien era secretario del Trabajo, Gabriel de Antes Ramos.

Lo que más le dolió al ex alcalde de Tuxpan, y posteriormente diputado federal por ese distrito, era el despido de uno de ellos, su primo De Antes Ramos, originario dicen, o al menos procedente del municipio de Pueblo Viejo en el norte de Veracruz, y quien fuera presentado con Duarte precisamente por Silva Ramos.

A sus acompañantes ese día el Cisne les diría: Ni modo es orden del Jefe y hay que cumplirla. “Está más que encabronado, quien sabe que hicieron esos pendejos”.
De Edgar Espinoso trascendería después que la molestia de Duarte fue por una carretada de grilla hacia éste por haberse presentado en un evento en Martínez de la Torre con Héctor Yunes cuando, como siempre se supo, no era su candidato para sucederlo.

A éste no solo lo perdonaría sino que le concedería el aval político para disputar la diputación federal por ese distrito que a la postre ganó y cuyo cargo ostenta.
De Antes tenía un asunto muy pesado. De hecho la noticia que en su calidad de vocero dio en exclusiva a los periódicos del corporativo con presencia en los puertos de Veracruz y Coatzacoalcos y una agencia informativa estatal, señalaba por haber traicionado la confianza total del entonces mandatario veracruzano.

El propio Silva explicaría que se trataba de algo muy delicado sin dar más detalles, posteriormente la información dada a los presentes se corroboraría con un alto jefe militar destacamentado en Perote.

Una aeronave había sido detectada tras haber partido de Martínez de la Torre con el funcionario a bordo. Pero el de Pueblo Viejo, municipio limítrofe con Tampico no iba solo, las versiones indican que llevaba maletas repletas de dinero. Se habló entonces de decenas o cientos de millones de pesos. Según la bitácora de la misma llevaba un destino que para muchos ha sido una triangulación común, sobre todo a aquellos que pretenden blanquear dinero obtenido ilícitamente y no necesariamente del narcotráfico.

Se trataba de que iba con destino a Panamá cuando fue interceptado en pleno vuelo por órdenes desde el palacio de Gobierno, una vez que los mandos militares reportaron la salida de la aeronave, y lo obligaron a regresar con un despliegue aéreo al mismo punto de donde partió.

Entonces De Antes se desempeñaba como subsecretario de Finanzas, cargo de donde se podía realizar todo el saqueo posible, al menos eso fundamentan las decenas de observaciones de la Auditoría Superior de la Federación.
Este martes el cinismo que caracteriza a los políticos y en este caso a los duartistas se hizo presente. Se afirma que es uno de los que está más que sometidos al vómito negro, quizá por ello, tiene tanta desfachatez en sus declaraciones, una de las cuales hizo ayer ante el Juzgado de Pacho Viejo a donde acudió a enfrentar una de las acusaciones por enriquecimiento ilícito. El monto que se le acusa es de 50 millones de pesos. Irrisorio para lo que se le señala. Incluso tiene en la PGR varias denuncias desde el 2014.

Allí dijo no temer a que el ex gobernador sea extraditado porque “yo no hice nada malo” lo mismo que diría en enero del 2016 cuando le exhibieron públicamente la lista de sus multimillonarias propiedades.
Afirmó a reporteros estar libre de culpa, pero Duarte seguramente tendrá que arrojar muchas piedras porque a nadie le gusta quedarse en la cárcel. Y si en algo se quiere salvar habrá más que alguno salpicado.
Por cierto, se afirma que en el pecado se lleva la penitencia, y entonces Duarte perdonó a ambos funcionarios y los reincorporó al sistema político, a éste último lo nombró secretario del Trabajo, cargo que también dejó antes que terminara su periodo de gobierno, y al igual que ellos, muchos de sus colaboradores le hicieron severo daño.

El 14 de septiembre del año pasado, apenas un mes antes que Duarte huyera de Veracruz, De Antes reapareció en el café La Merced a donde el todavía gobernador se encontró con una funcionaria federal, para después dirigirse al IVEC.

Así se las gastan los políticos, las poses de cinismo y valemadrismo como en este caso, es lo último que pierden.

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