Cecilio García Cruz / Jesús te ampare

¡El mal fario de Gina!

2017-02-16

Parece ser que María Georgina (Gina) Domínguez Colío nació con un daño causado por arte de hechicería.
Huyó de Quintana Roo, dicen los que saben, al verse atrapada en un triángulo amoroso.

Huyó de Veracruz por temor a ser detenida y encarcelada por incurrir en presuntos delitos graves.
El poder y la ambición la encumbraron pero también la hundieron en el lodo de la corrupción, en el escándalo político.

Perdió los estribos; se mareó muy rápido.
Habilidosa para los negocios es casi perfecta para la intriga y ambición.

Es la única comunicóloga en nuestro país que laboró con dos gobernadores acusados por enriquecimiento ilícito, lavado de dinero y delincuencia organizada.

Uno, Mario Villanueva Madrid, de Quintana Roo, quien ha pasado los últimos 15 años de su vida tras las rejas.
El otro, Javier Duarte, quien sigue a salto de mata en compañía de su esposa Karime Macías.

En su juventud Gina Domínguez se mudó a Quintana Roo para colaborar en la campaña del entonces candidato a gobernador Mario Villanueva Madrid, quien logró alcanzar su sueño dorado.

La veracruzana se metió hasta la cocina.
En poco tiempo llegó a la cima del éxito, pero el tortuoso aunque placentero camino que eligió para su vertiginoso ascenso, incomodó a destacadas damas de la corte estatal.

Y una de ellas, la más cercana al poderoso mandatario, le dio 24 horas para abandonar las paradisíacas playas sureñas.

Tuvo que huir despavorida dejando departamento y carrito nuevo que había adquirido, para evitar que le aplicaran el slogan que hizo famoso a Villanueva Madrid: “destierro, encierro o entierro”.

Retornó al solar veracruzano y aprendió la lección: no volvió a retar a las damas del poder, sino que se alió a ellas.

Esperó agazapada y midió el tiempo hasta que su amigo Javier Duarte se encumbró sorpresivamente como Gobernador del estado.

Fue nombrada coordinadora de Comunicación Social.
Llegó a tener un insospechado poder motivo por el que fue motejada como “vicegobernadora”.

Gina y Gabriel Deantes fueron dos adictos a la familia Duarte Macías que sucumbieron a la tentación del dinero.
Los dos tienen cola que les pisen.

Los dos son arrogantes.
Nunca fueron obsecuentes.

Trabaron nexos y compromisos sigilosos hasta construir un compadrazgo sólido para operar temas políticos que los convirtieron en millonarios.

Sabedora en carne propia que los cargos de confianza son volátiles, Gina empezó a acumular bienes y recursos económicos desde el primer día.

Y cumplió con su ambición: ser una próspera empresaria de altos vuelos.

Por su parte, el tamaulipeco Deantes tiene que firmar cada semana en Pacho Viejo, donde se le sigue un proceso penal por lo que no puede salir del estado y menos del país.

Fue el operador electoral consentido de Javier Duarte.
Dios los hace y ellos se juntan.

Hoy la impredecible María Georgina vuelve a ser noticia.
El abogado porteño Tomás Mundo Arriasa dio a conocer que la controvertida comunicadora se cambió el nombre para adquirir casas, medios impresos y restaurantes.

En un juzgado de Jalacingo dejó de ser María Georgina para convertirse en María Gina.

Está denunciada ante la Fiscalía General del Estado por presuntos delitos de enriquecimiento ilícito, delincuencia organizada, usurpación de funciones, fraude y abuso de confianza.

Sus cuentas bancarias y bienes podrían ser bloqueados esta misma semana.
Su riqueza es enorme.

A Gina le gusta también el arte culinario por lo que se aficionó a la alta cocina.

Se le endilgan numerosos restaurantes y medios de comunicación que por su ambición desmedida atesoró la controvertida cleptómana.
Diversificó su emporio hacia departamentos de lujo y hoteles.

La expoderosa vocera está en la mira de la Fiscalía General del Estado que la identifica como una exservidora pública corrupta, motivo por el cual se integra un grueso expediente en donde se consignan abusos ilegítimos.
Sin duda, un mal fario persigue a la polémica ex funcionaria marcada por el duartismo.

Nunca cambiará sus costumbres y hábitos.
Le queda como anillo al dedo el refrán: “Árbol que nace torcido, jamás su rama endereza”.

IMAGEN DE VERACRUZ

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