Alicia Dorantes / Rincón de la Abuela

Nos estamos haciendo daño…

2017-01-02

Primera Parte

Si ser médico es entregar la vida a la misión elegida; si ser médico es no cansarse de estudiar y tener todos los días la humildad de aprender la nueva lección de cada día… Si ser médico es hacer de la ambición nobleza; del interés, generosidad, del tiempo destiempo; y de la ciencia servicio al hombre que es el hijo de Dios. Si ser médico es amor, con infinito amor, a nuestro semejante... entonces ser médico es la divina ilusión de que el dolor, sea goce; la enfermedad, salud; y la muerte, vida.

Dr. Gregorio Marañón

Tiempo atrás, emergió un enorme cachalote muerto en nuestras playas… poco después, en Chachalacas, Veracruz, aparecieron muertas unas 300 mantarrayas: el hecho fue investigado por las autoridades, ante de denuncias de que podrían estar involucrados pescadores clandestinos. Luego, recibo un correo de una muy querida amiga xalapeña. Cito: «Justicia para los vecinos del Barrio San Miguel, Coatepec, Veracruz» escrito «El 22 de octubre de 2012 la constructora Edivel, S.A. de C.V., inició el movimiento masivo de tierras en terreno de su propiedad ubicado entre los números 75 y 63 de la calle Prolongación de Guillermo Prieto, colonia Centro, en Coatepec, Veracruz. Este movimiento provocó la casi total deforestación del terreno, con lo que se crearon condiciones de riesgo a la seguridad física y a las propiedades de los vecinos y se vulneraron seriamente las condiciones ambientales del entorno...
¿Qué seguirá después? ¿Pozos profundos para extraer petróleo del corazón del Golfo de México, aun cuando provoquen derrames criminales del hidrocarburo? ¿Asesinar las barreras de coral que les ha tomado millones de años en crecer, tomando a cambio 30 monedas como con la venta de Cristo? ¿O continuar con los trabajos de la mina “Caballo Blanco”, mina a cielo abierto para extraer oro y plata, aunque para ello se utilicen substancias tóxicas que desagüen en nuestras cercanas playas y las envenenen? Durante una pasada reunión de expertos del medio ambiente, cito: «se advirtió también de los riesgos que se corren a consecuencia de los fenómenos meteorológicos, como son huracanes y “nortes” propios del litoral veracruzano, que podrían alargar las repercusiones del mercurio y el cianuro, así como el peligro por la cercanía de la zona minera, con la planta nucleoeléctrica de Laguna Verde» ¿Importa acaso el planeta Tierra… o los que en él vivimos, o solo el dinero que de él logren extraer?
Trataré de contarles, lo más breve que sea posible, una historia que todos debemos conocer: se trata de la historia de Rachel Carson. La Dra. Carson fue una zoóloga, nacida en 1907 en Springdale, Pensilvania. Inició sus trabajos sobre la preservación del medio ambiente; cuando la contrató el Buró de Pesca de Estados Unidos, debió escribir guiones para radio durante el período de la Gran Depresión de los años 30. Después de publicar varios folletos y libros publicó en 1952, su obra “El mar que nos rodea”, basada en investigaciones acerca de los procesos que formaron la tierra, la luna y los océanos.
«Nuestro anciano mar ha sufrido más cambios en los últimos 50 años que en los anteriores 50.000. Hoy la contaminación traza rutas de muerte que confunden a los animales acarreándolos a la extinción. Cruel destino el del hombre que no entienda que su existencia está ligada a la de los otros animales. Cruel destino el del soberbio que no comprenda o niegue el equilibrio de la vida...
Después de la Segunda Guerra Mundial, Rachel Carson se concentró en el estudio de los efectos perniciosos del mal uso de pesticidas sobre el medioambiente. “Nosotros nos sentimos impresionados por los efectos genéticos de la radiación ¿por qué entonces, podemos quedarnos indiferentes al mismo efecto causado por los productos químicos que diseminamos ampliamente a nuestro alrededor?”.
En 1962, escribió un primer libro: “Primavera Silenciosa”, -libro cuya lectura les recomiendo ampliamente-. En él, la autora cuestiona las prácticas de científicos agrícolas y del gobierno de su país, y hace un llamado a transformar la manera en que la humanidad percibía a la naturaleza. Este libro, junto a sus publicaciones anteriores, situó a la Dra. Carson entre los escritores naturalistas más famosos del gran público. Su prosa amena y directa le ganó un gran número de lectores que seguían la aparición de sus libros.
En “Primavera Silenciosa” relata: «En una población en la que las tierras se fumigaron con DDT para acabar con una invasión de escarabajos, se inició un proceso de fatales consecuencias. Los escarabajos medio muertos atrajeron a los pájaros insectívoros, la lluvia arrastró los componentes químicos, los que afectaron a las lombrices y contaminaron los charcos donde bebían diferentes aves. Ardillas, ratas almizcleras, conejos, zorras y tigrillos fueron los siguientes en morir. Los pájaros que sobrevivieron quedaron sin crías, ya que el DDT impidió que la cáscara de los huevos se endureciera, por lo que se rompían antes de su ciclo natural. Los gatos desaparecieron. A medida que el DDT iba escalando niveles tróficos, aumentaba su concentración en tejidos animales».
Este no es un relato de ciencia ficción, ni el guion de una película catastrofista. No. Sucedió en Sheldon, Estados Unidos durante la cruzada que se llevó a cabo para exterminar al escarabajo japonés, entre 1954 hasta 1961, hecho que se replicó años después en nuestro país, durante la campaña contra el paludismo. Rachel Carson escogió ese título para su libro porque quiso remarcar que, de seguir así, “podría vivirse una primavera sin el canto de los pájaros: una primavera silenciosa”. Sin embargo, una de las amenazas que recibió la autora del libro fue: “Silencio, Señora Carson. Silencio”.
Les conversaré ahora acerca de otro libro: “Nuestro futuro robado: La amenaza de los disruptores endócrinos”. Nuestro futuro robado es un interesante libro escrito por: Theo Colborn, Dianne Dumanoski y Pete Myers. Reunió por primera vez las alarmantes evidencias obtenidas en estudios de campo, experimentos de laboratorio y estadísticas humanas, para plantear en términos científicos, pero accesibles para todos, el caso de este nuevo peligro.
En 1962 el libro “Primavera silenciosa” de Rachel Carson dio el primer grito de alerta de que ciertos productos químicos artificiales se habían difundido por todo el planeta, contaminando prácticamente a todos los seres vivos hasta en las tierras vírgenes más remotas. Aquel libro marcó un hito, presentó pruebas del impacto que dichas sustancias sintéticas tenían sobre las aves y demás fauna silvestre. Pero hasta ahora no se habían advertido las plenas consecuencias de esta malévola invasión, que está trastornando el desarrollo sexual y la reproducción, no sólo de numerosas poblaciones animales, sino también de los seres humanos.
“Nuestro futuro robado”, comienza allí donde termina “Primavera silenciosa”, revelando las causas primeras de los síntomas que tanto alarmaron a la Dra. Carson. Basándose en décadas de investigación, los autores presentaron un impresionante informe que sigue la pista de defectos congénitos, anomalías sexuales y fallos de reproducción en poblaciones silvestres, hasta su origen: sustancias químicas que suplantan a las hormonas naturales, trastornando los procesos normales de reproducción y desarrollo.
Los autores de “Nuestro futuro robado” repasan la investigación científica que relaciona estos problemas con los “Disruptores endocrinos”, estafadores químicos que dificultan la reproducción de los adultos y amenazan con graves peligros a sus descendientes en fase de desarrollo. Explican cómo estos contaminantes han llegado a convertirse en parte integrante de nuestra economía industrial, difundiéndose con asombrosa facilidad por toda la biosfera, desde el Ecuador a los polos. Y estudian lo que podemos y debemos hacer para combatir este omnipresente peligro.
“Nuestro futuro robado”, como señala Al Gore, quien era el vicepresidente de EE UU y el autor del prólogo, es un libro de importancia trascendental, que nos obliga a plantearnos nuevas preguntas acerca de las sustancias químicas sintéticas que hemos esparcido por toda la Tierra. ¿Qué cómo me enteré de la existencia de los Disruptores endócrinos? Fue gracias a una magnífica conferencia que dio el Dr. Manuel Pombo, oriundo y residente de la bella ciudad de Santiago de Compostela, España… Me recomendó leer ambos libros: “Primavera silenciosa” y “Nuestro futuro Robado” Sí, la recomendación estaba hecha, sólo que conseguir ambos libros fue toda una odisea. Gracias a mi amigo, el sacerdote y catedrático emérito de la universidad de Deusto, en Bilbao España, José Luis Villacorta fue quien pudo conseguirme una copia del segundo libro. El libro nos atrapa desde la lectura de prólogo escrito por el
entonces Vice-presidente de los EUA Al Gore, quien tiempo después se hizo acreedor al Premio Nobel de la Paz. Continuará: Alicia Dorantes

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