Alicia Dorantes / Rincón de la Abuela

CARTA A UN OCTOGENARIO II Parte

2016-12-13

8- Cuida tu piel. El uso de cremas nutritivas es importante no solo en la cara, en todo el cuerpo, mejor después de un baño con esponja vegetal que elimina las células muertas. Cuida tu memoria: leer, hacer crucigramas, jugar el ajedrez u otros juegos de mesa, ayudan a mantener activas las neuronas y así mejorar un poco tu memoria, cuya pérdida es progresiva. Uno comienza olvidando los nombres, después los rostros después… Ya no tienes que preocuparte por la cirrosis. Necesitas años para incubarla: puedes tomar alcohol, una copa de vino en cada comida y un whiskycito a cualquier hora. No pretendas morir con la caja de ahorro llena y con tu colesterol bajo. Ya no te preocupes exageradamente por el colesterol. No tienes tiempo de empeorar tus arterias. Ya las cuidaste antes, hoy no. No te prives de un asado. Disfruta del comer. Procura hacer una comida buena al día. No engordes.

9.- Duerme una siesta. Pero semi - sentado y no más de 20 a 40 minutos. Te sentirás mejor que con una siesta prolongada y acostado. Visita a tu médico periódicamente. Aprovecha los grandes progresos de la medicina actual.

10.- Vida Emocional: Ahora que no trabajas como antes, procura tener una actitud placentera. La alegría es mejor que cualquier medicamento. Aprovecha la tecnología. Si es necesario, aprende computación y a manejar los teléfonos modernos. Cuida el jardín. Lee todo lo que puedas. Tal vez puedes iniciarte en la pintura o el dibujo o en un idioma. No te pierdas alguna conferencia o exposición, cultiva una pequeña huerta en el balcón o la terraza.

Aprovecha los centros de jubilados si ves que valen la pena. Y escucha música, la que te guste. Si puedes media hora por día. Pero cuida tu vida emocional, no caigas en la depresión. Todavía hay tantas cosas por hacer… La vida es bella, también a los 80, si uno se decide a colaborar.
11.-Hay que luchar contra la tristeza y contra el miedo a la muerte. Si es necesario no descartes la ayuda de un psicólogo con experiencia en tercera edad. Recuerda que “el cuerpo llora, lo que el alma pena”. Procura ser alegre. No confundas problemas con inconvenientes. Problema es el cáncer, lo demás son inconvenientes. Aprende a sacar lo positivo de lo negativo. El corazón alegre hace tanto bien como el mejor medicamento.

12.- Si te surge un inconveniente piensa si dentro de dos meses todavía te va a preocupar, si no, no vale la pena amargarse ahora. Como los Scouts, haz todos los días una obra buena, no te quejes, no seas un viejo gruñón, ríete con ganas, si es posible de ti mismo, ríete de tus problemas, de tus limitaciones, de tus pérdidas sucesivas: la vista, el oído. La agilidad, la dentadura. Muévete, no te apichones ni bajes la guardia. Todos los días dale cuerda al reloj de tu entusiasmo. Piensa seriamente en volver a tus prácticas espirituales. Procura aumentar tu fe y tu oración. Si no has sido una persona con fe en Dios, hay otros recursos espirituales que pueden iluminar tu vida. Pero en uno y otro caso recuerda: el amor no le hace mal a nadie.

13.- Al contrario el amor nos hace superiores, libres, maduros, más generosos. Amar y ser amado ¿Qué más podemos pedirle a la vida? ¿A que hemos venido a este mundo? A amar. Amar nos hace felices. Las penas de la vida, si no se aceptan con humildad, amargan nuestra existencia y algún día nos enferman.

14.- Las preocupaciones y tristezas que no se sacan para afuera fermentan, tarde o temprano revientan y con frecuencia se expresan por el órgano débil que uno tiene: estómago, bronquios, piel, etc. Esfuérzate por ser feliz. Si eres feliz ¿para qué quieres enfermarte?

15.- La familia: lo más probable es que tu esposa viva. Las mujeres habitualmente entierran a sus maridos. O puede que seas viudo, divorciado o tengas pareja con o sin cama adentro. Casi seguro tienes hijos, alguno divorciado. Y nietos… De cualquier manera es tu familia. El grupo con el que casi siempre, intercambiamos afectos. Los seres que amamos y que nos dan su amor, cada uno a su manera. La familia es el núcleo que nos contiene, a veces nos cuida, nos abraza, nos transmite su amor. Tienes que dedicar tiempo y genuino interés a todos ellos. Nos hacen falta ahora más que antes. Debes cultivar tu amistad con tus nietos, lo que siempre deseamos pero que actualmente cuesta más. Debes hacerlo, a pesar de sus ruidos, sus ausencias, sus mensajitos que no interrumpen nunca. Ni cuando comemos. Nunca ha sido tan difícil comunicar a ambas generaciones: la nuestra y la electrónica. Y sin embargo ambos nos necesitamos. La vida matrimonial atraviesa a esta edad por características especiales. Ambos somos “grandes”. Cada uno tiene su propia biografía, su personalidad, sus costumbres, sus tics mentales. Inevitables, casi siempre opuestos y contradictorios. Hay que tener paciencia y comprensión. Solo pensando en el otro, esforzándose por hacerlo feliz. A veces con pequeñas cosas: una invitación, una flor, una nota cariñosa dejada sobre la almohada.

16.- Nuestros amigos son muy importantes ahora. Cultivar la amistad. El tiempo llena de piedras el camino que conduce a la casa del amigo si no se transita con frecuencia. Reunirse con ellos, tomar un café, visitarlos cuando están enfermos, llamarlos por teléfono, interesarse por sus problemas, escucharlos cuando nadie los escucha, eso es amistad.

17.- ¿Y las mascotas? Cuando estás sentado y triste, tu perro viene y te pone su cabezota sobre tu muslo y se queda quieto, comprensivo, ¿no te emociona? Los que tienen o han tenido mascota saben cuánto significan en nuestros años finales.

18.- Querido Amigo: no olvides lo que te dije al principio, tienes que tener una actitud positiva. Decidirse a ser un resorte de acero que reacciona y no un pobre viejo merengue que se aplasta y se destruye. No confundas problemas con inconvenientes Los 80 no son un problema, son un inconveniente que podemos convertir en una aventura singular. Hay que sacar el pecho y empujar para adelante ¡Vamos, querido amigo tú puedes!

Dr. Guillermo J. Bustos.
Profesor Emérito
Facultad de Medicina,
Universidad Católica de Córdoba, Argentina

Creo que como dice el Dr. Bustos, bien vale la pena considerar estos útiles consejos y vivir los días, meses, o años que tengamos por delante, no como “el merengue” que se aplasta, se anula, si no como “el resorte” que a diario logra expandirse y recobrar su figura original.
Un abrazo para los jóvenes y para los no tan jóvenes:

Alicia Dorantes


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