Alicia Dorantes / Rincón de la Abuela

CARTA A UN OCTOGENARIO I Parte

2016-12-11

Recién he recibido esta carta, me la ha enviado un querido amigo y compañero, cuyo nombre prefiero guardar.

Por razones de espacio, la he tenido que fraccionar en dos partes ¿Saben algo? Creo que, se tenga la edad que se tenga, vale la pena leerla. Si eres joven… con suerte llegarás un día a los 80 años… si ya los tienes, o te acercas a ellos, da gracias a la vida, a Dios, si en él crees, por los momentos de tristeza o de felicidad que has tenido y disfrutado… Al final de la carta, te contaré quien la escribió. Recibe un afectuoso abrazo, sin importar la edad que tengas. Dice así la carta:
Alicia Dorantes.

«Amigo:
A diferencia de otros que se fueron antes, hemos llegado a los 80. Pertenecemos a esa pequeña y selecta minoría de sobrevivientes ¿Y ahora? ¿Te resignarás a ser un pobre viejo? ¿Un “viejo chocho” como nos llaman ahora? ¿Un anciano sin sueños, sin proyectos? ¿Te quedarás sentado a esperar la muerte? Mira, me parece que en la vida uno puede actuar como un merengue o como un resorte de acero.

Cuando un merengue está en la vereda de un edificio alto, donde levantan una pesada heladera en una mudanza común y si por accidente la soga se corta, cae sobre el merengue, lo aplasta y éste, incapaz de reaccionar, desaparece. Si esto mismo le pasa al resorte, éste se aplasta pero junta energía y finalmente reacciona y tira la heladera lejos de sí y se expande una vez más. A los 80 años debes decidir: ¿merengue o resorte?

Antes que nada debes tener una actitud mental positiva. El reloj nunca marcha para atrás, pero siempre es posible darle cuerda nuevamente. Hemos tenido la suerte de llegar a este nuevo período de nuestra vida. Los últimos años. Hay que sacarle el jugo final. A los 80 llegamos, y hasta los 90 no paramos.

Recientemente dijo el Papa Francisco a los miembros del Congreso de Estados Unidos: “No porque uno se jubile debe retirarse. Retirarse es encerrarse. Ser un viejo triste, quejoso y deprimido, con un solo tema de conversación: sus propias enfermedades y los medicamentos que toma. En días mejores puede hablar hasta de sus nietos o… de aquellos tiempos. Ríete de la vida, antes de que la vida se ría de ti”.

A los 80 años es siempre mejor mirar la vida por el parabrisas y no por el espejo retrovisor ¿Qué hacer? Has decidido ir para adelante, sacar el pecho y aprovechar estos últimos años, tienes que trazarte un buen plan de vida. No hay duda que el bienestar espiritual influye en nuestro aspecto externo. Siempre se nota el estado de tu ánimo en tus gestos, en tu rostro, en tu postura. Pero a veces lo externo de nosotros repercute en nuestros sentimientos. Es por eso que me permito darte algunos consejos. Para que lo de afuera actúe sobre tu estado emocional.

1- Aspecto externo: Cuida tu pinta. No uses ropa vieja. Regálala. Hay que envejecer con cierta elegancia. Tu vestimenta tiene que ser lo más distinguida que puedas. Usa perfumes discretos. Aféitate con frecuencia, cuida tu barba y tu bigote. Tienes que ir a la peluquería y si hay necesidad a la pedicura y a la manicura. No olvides el baño diario y el desodorante. Si puedes usar el hidromasaje o el jacuzzi, especialmente después de tu actividad física, te sentirás rejuvenecido. Todos los días, escucha media hora tu música preferida.

2- Ya no es tiempo de ahorrar, o hacer inversiones o contraer deudas prolongadas. No dejes dinero para tus hijos. Ya los ayudaste bastante. Con frecuencia, por demás. El dinero que dejes servirá para que se peleen, azuzados por tus nueras o tus yernos insaciables.

3- No vayas más al centro de tu ciudad manejando en el caos, con tus reflejos disminuidos. Gasta en un taxi. Procura que sea siempre el mismo, bien elegido y no mezquines su propina. Puede serte muy útil y seguro.

4- Trabajo: Si todavía trabajas, no dejes de hacerlo. No más de mediodía y no todos los días Si ya no trabajas en lo tuyo, busca donde puedas ser útil: una cooperadora, una asociación, un hogar de ancianos o huérfanos, en tu parroquia, donde sea. Preocúpate por los pobres. Busca en tu familia o amigos mercadería que puedas llevar a los que no tienen. Sé solidario. Dando se recibe. Piensa en los demás, no solo en ti. Ser generoso revela una actitud mental sana. Y ésta promueve no solo salud psíquica, también física.

5- Seguridad: Somos el grupo etario más expuesto a los delincuentes. Toma medidas especiales para ir o venir del banco. Siempre te están estudiando. Especialmente cuando hay una obra de albañilería en tu casa o en la vecindad. Redobla la seguridad en tu domicilio. Refuerza las rejas, especialmente de las puertas y ventanas del fondo. Donde puedas, agrega cerraduras extras o pasadores. Pero sobre todo refuerza la puerta de tu habitación. Que entren a tu casa y se lleven los electrodomésticos no es nada. Lo grave sería que entren a tu dormitorio y te torturen a ti o a tu cónyuge. Evita las caídas, sobre todo en el baño. Ahí todo es duro, y nuestros huesos progresivamente descalcificados se fracturan con facilidad. Debes poner agarraderas múltiples y cintas antideslizantes en tu baño, sobre todo en la bañera o en la ducha.

6- Si te da el cuero, viaja. Ahora lo que te sobra es el tiempo. Prepara el viaje con inteligencia. Lee acerca de los lugares que vas a visitar. No viajes solo. Si no tienes con quien, mejor te anotas en un grupo y aprovecha al guía, haciéndote amigo de él. No hagas viajes largos en clase turista, como cuando eras joven.

Si tus recursos económicos te lo permiten, vuela en primera. Y hay que pedir servicios personales especiales.

Es una ayuda gratuita. Recorrerás esos enormes aeropuertos en una silla rodante. No harás cola en inmigración ni en aduana, llegarás primero a retirar tu equipaje, el muchacho te sacará las maletas de la cinta y te la llevará hasta el taxi por una propina. A los 80 tenemos ciertos derechos. Al llegar al aeropuerto busca un maletero. No te pierdas en el aeropuerto arrastrando valijas.

7- Tu cuerpo: Ahora necesitas más actividad física que antes, todos los días tienes que hacer ejercicios para mantener tus articulaciones y tu aparato muscular.

Lo ideal es tener un entrenador personal que dos o tres veces por semana te guíe. Pero debes “hacer los deberes” cada día. No te acuestes ni te levantes sin haber movido tus articulaciones con ejercicios sencillos. En los viajes largos debes mover las piernas para prevenir embolias. El sedentarismo es perjudicial. Caminar es bueno pero no basta. Cuida tu dentadura. La vista y el oído disminuirán. Los audífonos modernos son una gran ayuda para no sentirte aislado en una reunión. Los lentes deben ser renovados de acuerdo con nuestra pérdida progresiva de la visión.
Continuará…
Alicia Dorantes













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