Raúl López Gómez / Cosmovisión

La pobreza y la felicidad

2016-09-26

El alto nivel de felicidad de los mexicanos ya registrado y constatado en el mundo, tiene que ver con muchos factores, a lo que sorprende al mundo y los científicos se quiebran la cabeza para tratar de conocer por medio de profundas investigaciones, cuáles son las causas de esa felicidad que permite sonreír, dar la mano, saludar, compartir un taco y ser como niños en la ternura y pulcritud del ser, estar y de respetar a los que sin ser parte de una familia se les puede querer y aceptar.

El mexicano de pie con pobreza o no, clasemediero, incluso hasta las excepciones de quienes a base de trabajo pueden ser ricos, y detenerse a comer tacos con una elevada categoría de estar frente al puesto degustando de los clásicos taquitos que son parte de la dieta del mexicano.

Desprenderse de las ideas mundanas de tener por tener. Acaparar y amasar una fortuna que no se podrá disfrutar o que tener representa el peligro de perder el rumbo y dejar de vivir en la precariedad y en la necesidad, forman parte de esta filosofía y no es precisamente conformista, sino realista. Aprender a vivir al día.
Está comprobado que para unos, el dinero es lo básico, lo elemental y lo prioritario, mientras que para las mayorías de este país lo es la familia y el estar unidos con o sin dinero, es lo más urgente y vital, aunque se tengan que comer huevos, frijoles, tortillas, la clásica salsita muy picosa y el agua de alguna fruta de temporada,: pero todo esto hacerlo con un rito de solemnidad, paz y de sana convivencia.

Para unos, el estigma de emerger de la pobreza se ha convertido en un trauma, y por lo mismo, tratan de olvidar el origen, cuando los que con sencillez y humildad aceptan venir de abajo y se han superado y no cambian, se traduce en no perder la esencia y ser auténticos.

La diversión entre los que son pobres en este país se traduce en ponte la música y hay que bailar para sacudir el cuerpo, sin pudor en un baile callejero o en la colonia, cerrar la calle para la fiesta. Pero se hace sin miramientos y ante el calor de la gente que se aglomera en círculo a ver las destrezas de quienes no se inmutan ni se preocupan del qué dirán, portando la ropa que sea, incluso de las mejores y más caras, aunque ni se nota, que sean marcas Tepito.

Los pobres de este país, sí empobrecidos porque el gobierno les sube los impuestos, les pone en el mismo rasero de los asalariados de nivel y se les obliga a formar parte de los contribuyentes fiscales aunque tengan un puesto de tacos o de garnachas, o una fonda, no pasa nada, se pagan y ya.

Los perros y todos tipo de mascotas, ahora sus alimentos pagan IVA, igual el amigo del hombre o la mascota se trate de un gato o lo que sea, hasta una tortuguita, tendrá un lugar especial en la familia y se le venera como lo que es un ser vivo, que forma parte de la naturaleza y hay que respetarlo, además se le da cariño a mares.

El pobre en este país, no está pensando en cambiar de coche y adquirir un último modelo, sería lo peor por los altos costos de los impuestos, o de comprar un coche eso a veces ni soñarlo, mejor se usa el servicio público de transporte con todas sus vicisitudes y riesgos de emoción y adrenalina de salir al mundo para tratar de regresar vivos de la selva. Comprar casa también puede ser un riego de vivir endeudado de por vida.

Esta cultura de felicidad que prevalece en el pueblo mexicano de desinterés por lo que se roban los políticos o las explotaciones de los ricos sobre los pobres, pasan como algo normal y tampoco preocupan, porque existe un pensamiento muy a la mexicana: allá ellos y que con pan se lo coman. En pocas palabras no hay envidias, ni egoísmos.

Este ejemplo hay que “traspolarlo” a los políticos, quieren más y más, no se llenan, por lo que se convierten en compradores compulsivos y nada más están pensando en cómo chingarse lo más posible del presupuesto.

Los mexicanos de a pie son felices con sus propias creencias en Dios y la Virgen de Guadalupe, ya no son carne de cañón de los dirigencias clericales y ya no creen en el diezmo, por lo que ya no se va a la iglesia porque esto cuesta. Además los sacramentos cuestan un ojo de la cara.

Se puede vivir con pocos ingresos, sin pagar los gastos del coche, sin la elevada energía eléctrica por tener aire acondicionado y la adaptación al sistema que imponen los políticos a los de las grandes mayorías, se puede ver como un deporte de resistencia y de vencer obstáculos.

Ahí está el detalle, diría el famoso Cantinflas.
Al final, la felicidad es efímera de los políticos ricos encumbrados en el poder, cuando caen en la desgracia o dejan el cargo, ya ni la familia les dirige la palabra, y sus amigos desaparecen.

Entre los pobres de este país, la solidaridad y la lealtad es el más grande valor a preservar y fortalecer entre unos y otros. Pero no lo entienden algunos, Jesús vino para estar con los pobres.

Además, la justicia es divina como el caso del coche deportivo adquirido por un nuevo rico de este país, que con un costo de más de un millón 400 mil dólares, los que lo transportaban lo hicieron cachitos. Y como dirían en estos lares, en el pecado llevan la penitencia.
En otro asunto, gran entrevista de Katia D`Artiguez a Margarita Zavala, a la que puso a sufrir con el tema de la pensión de su esposo de casi 500 mil pesos mensuales.

¿Y qué va a pasar si logran otra pensión? La señora no supo qué contestar, titubeó y mejor se quedó callada.
Y al obispo de Xalapa, monseñor Hipólito Reyes Larios, le declararon la guerra en las redes sociales y lo acusaron de gay, lógicamente el prelado puso el grito en el cielo.

Por cierto, se polariza el pleito entre los defensores de la familia católicos y los defensores de los derechos de la comunidad LGBT. Existe temor por el retorno de los cristeros.

El caso es que la iglesia católica en México no hace caso al mensaje de compasión y tolerancia del Papa Francisco, quien ha sostenido que hay que pedir perdón.
El desconcierto por la amenaza de expulsión del PRI al gobernador Javier Duarte, ha sido la comidilla de la semana. Entre los priistas veracruzanos se echan las culpas mutuas, entre unos y otros de esta situación.

Cuando el mandatario estatal permanece estoico a esperar que le depara el futuro en la debacle política y económica del país, que pretende llevárselo entre las patas por los errores de otros, en un claro ejemplo del circo romano.

Al pueblo pan y circo.
En un verdadero drama y un problema serio de grandes dimensiones ambientales catastróficas, se registró este sábado el siniestro en el barco petrolero Burgos, que se incendió conteniendo en sus tanques de almacenamiento diesel y gasolina magna para el abasto de Pemex. La tripulación hizo el abandono de la embarcación por el inminente peligro y las autoridades atienden la emergencia con mucha precaución. Este caso es muy parecido al del Exxon Valdés, guardando las proporciones. Así las cosas.

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