Veracruz, rumbo a los 500 años

Nacidos para servir

Crean el Cuerpo de Bomberos Veracruzanos

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Veracruz: Bomberos a principios del siglo XIX / Agencias
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Redacción / Veracruz
2017-09-05 15:52:38

Desde el cuarto asentamiento de la Villa Rica de la Vera Cruz, en el siglo XVII se construye la ciudad a base de madera de los barcos que conformaban las flotas españolas, los incendios fueron una constante en la vida cotidiana de la llamada “Ciudad de Tablas”.

Para el siglo XVIII, llamado también el siglo del “Albañil”, se construyen la mayoría de los edificios en mampostería, utilizando el coral para levantar las edificaciones que eran iluminadas en las noches por lámparas de aceite, sin embargo, la ciudad seguía sufriendo de voraces incendios que pasaban de una casa a otra.

El 10 de octubre de 1826, el Ayuntamiento de Veracruz creó un reglamento municipal que obligaba a los “aguadores” a prestar auxilio cuando ocurría un incendio, este reglamento fue ampliado el 1 de enero de 1850 obligando a los mismos a que en el término de sus labores deben tener sus mulitas con sus barriles llenos de agua listos para cualquier contingencia nocturna.

Estos personajes –aguadores- daban un importante servicio a la ciudad, ya que al no haber tomas domiciliarias de agua, estos transportaban el agua desde la Noria o de las fuentes públicas hasta las casas particulares en barrilitos especiales, ganándose así el sustento de todos los días, y con la mencionada ley se les obligaba a correr con sus mulitas cargadas con los barriles del vital líquido hasta el lugar del siniestro para poder combatirlo, pero, no existía en sí una organización adecuada para ello.

A mediados del mismo siglo, el comerciante veracruzano, Domingo Bureau Vázquez, quien deseaba un mejor Veracruz, comenzó por cuenta propia a organizar a 35 ciudadanos que se dedicaban a distintas labores, comprando de sus propios recursos cubetas, palas y otras herramientas con la loable finalidad de poder ayudar en el caso de un incendio sin recibir retribución económica alguna.

El decreto

Domingo Bureau haciendo las gestiones necesarias por fin, materializa el sueño cuando la Legislatura del Estado el 18 de enero de 1873, decreta el establecimiento en el Puerto de Veracruz de una Compañía de Bomberos sujeta a la inspección municipal, este decreto constaba con 5 artículos que entre otras cosas señalaban que este nuevo organismo no debía de pasar de sesenta integrantes, que no podían ocupar cargos dentro de la milicia o de la administración civil.

El 1 de julio del mismo año, el Cabildo veracruzano lanzó la convocatoria para la constitución de la misma, en la cual también venían cinco artículos entre los que señalaban que una vez reconocidos los integrantes del Cuerpo de Bomberos, entre ellos se nombraría a un capitán, un médico y un oficial, de esta convocatoria solo acudieron ocho personas más, que sumados a los treinta y ocho que ya estaban de manera extraoficial dieron un total de cuarenta y seis miembros.

La noche del 22 de agosto de 1873 en el interior del palacio municipal porteño se levantó el acta constitutiva naciendo así la Compañía de Bomberos de la Ciudad de Veracruz, se llevó a cabo la votación de los nuevos elementos que fueron citados, de los cuales cuatro no fueron admitidos.

Para la elección de Capitán de la compañía quedó electo el C. Juan de la Luz Enríquez; como médico de la compañía, el señor Zacarías Molina y como Oficial Subalterno fue nombrado Pantaleón Llarena.

Y el día 26 de agosto se dio la declaración pública que quedaba instalado el Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de Veracruz, se le comisionó a Pedro Beltrán quien fungía dentro del Ayuntamiento como regidor de Obrería Mayor (Obras Públicas) para que buscase un local adecuado para la compañía, cosa que fue un verdadero dolor de cabeza durante más de seis décadas.

Primer Reglamento

Para marzo de 1874 los regidores Francisco Canal, el señor Artigas y el síndico Domingo Bureau elaboraron el primer reglamento para los Bomberos con un total de 42 artículos y dividido en 6 capítulos:
Capítulo Uno: “De la Compañía y su Objetivo”
Capítulo Dos: “Obligaciones del Capitán”
Capítulo Tres: “Del Uniforme”
Capítulo Cuatro: “De los Fondos de la Compañía”
Capítulo 5: “De los Funerales”
Capítulo 6: “Prevenciones Generales”

Entre las notas curiosas de este reglamento, encontramos que cada miembro debía de aportar 50 centavos mensuales para el mantenimiento en general, y hablaba también de multas, el que llegara tarde a una contingencia debía de pagar cierta cantidad también, es decir, aparte de trabajar gratis en beneficio de la ciudad y exponer la vida, todavía tenían que pagar de sus humildes bolsillos.

En el capítulo cinco que habla de los funerales, reflejaba todo el honor de este valeroso equipo, entre otras cosas, mencionaba que durante el cortejo fúnebre sobre el féretro del bombero caído debía estar el casco que en vida había portado.

En artículo seis, se prohibía a los miembros hablar de política y nacionalidades dentro de la corporación y así evitar dificultades personales.

La reorganización

En 1878 se reorganizó el Cuerpo de Bomberos quedando como Capitán, don Domingo Bureau. Ese mismo año se elaboró un nuevo reglamento el cual fue impreso hasta el 21 de mayo de 1880 cuando Bureau ya era alcalde.

En este nuevo reglamento indicaba que la ciudad para su mejor administración y pronto auxilio a un incendio se dividiría en cuatro barrios, dos dentro del recinto amurallado y dos extramurales, así de como se debía anunciar un incendio, esto mediante las campanadas de la iglesia parroquial combinados con los silbatos de policías. En 1879, el gobierno del estado otorgó 300 pesos para la compra de una nueva bomba de vapor que se compró en Estados Unidos y que era jalada por una mulita.

La acción del chorro de agua se realizaba por medio de balancines accionados manualmente por los mismos bomberos. En el año de 1883 en el segundo periodo de gobierno de Bureau, el Ayuntamiento comenzó a financiar mediante una libre aportación de cincuenta pesos mensuales destinados para la caja de ahorro y que con ello se pudiera ayudar a los bomberos lesionados y a las familias de los mismos en caso de muerte, en ello notamos cómo este distinguido veracruzano se preocupaba por la seguridad de los bomberos y de sus familias, que para esta época el cuerpo de bomberos se encontraba formado por un total de 107 personas, todos ellos voluntarios, entre los que había sastres, albañiles, panaderos, carpinteros, comerciantes, cargadores, etcétera.

Algunos de ellos eran tan humildes, que en ocasiones hasta descalzos llegaban a prestar el apoyo requerido.

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