Veracruz, rumbo a los 500 años

Litografías del Puerto

Escenas cotidianas del siglo XIX Describen el desarrollo comercial de la ciudad.

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Veracruz: Litografías del Puerto / Juana Santos Medel
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Juana Santos Medel / Veracruz
2017-08-15 12:06:26

Hacia mediados del siglo XIX, el diseño urbano de Veracruz estaba regido por la famosa estructura de damero, mismo formato que se utilizó en las ciudades costeras según lo establecido por las Ordenanzas del año de 1576.
Ese pequeño espacio, que muchos años después pasó a ser lo que hoy conocemos como la ciudad y puerto de Veracruz, fue creciendo y urbanizándose en el tiempo a partir del sinnúmero de viviendas, casas comerciales, hoteles, fábricas, médicos, mercerías, ferreterías, baños, zapaterías, tornerías, y mucho, muchos más establecimientos que surgieron, quizá, para cubrir las necesidades de esa pequeña población.
Tal vez el movimiento que era más notorio lo fue el comercial, del cual da cuenta Johann Salomón Hegi, viajero de origen suizo, quien visitó Veracruz entre los años de 1849 y 1860.

El registro

Las litografías de Hegi muestran escenas de la vida diaria, de las costumbres y el trabajo del puerto, vendedores de dulces, de carbón, de leche, barrenderos, calles empedradas, caño de aguas negras, zopilotes y la población: hombres mujeres y niños en diversas actividades, entre otros.
Hegi, entonces, dibuja un paisaje urbano que nos permite darnos una idea de cómo o cuáles eran algunos de los elementos que se movían en esa pequeña ciudad.
Por otra parte, la Puerta Mar era testigo del sin fin de personas y mercancías que por ella pasaban para ingresar tierra adentro, y como fieles testigos de la historia la Plaza de Armas, El Palacio, El Hotel Diligencias, Los Portales, conventos y casas comerciales.
John Lewis fue uno de los tantos viajeros que de forma diferente a Hegi. pero que por medio de su descripción escrita también nos dejó otra imagen de Veracruz, del Veracruz de los años 70, 1874.

Otra perspectiva

John Lewis Geiger, de origen inglés, llegó al país e hizo su viaje, al parecer, por motivos turísticos. Ingresó por Manzanillo. procedente de San Francisco y salió por el puerto de Veracruz.
Lewis, menciona edificios, baluartes, cúpulas, torres, casas, calles y se entretiene en describir los baños, instalaciones en buen estado, amuebladas con lo necesario, ubicados dentro de un vivero que contiene “hermosas plantas humedecidas por una fuente en el centro.
Estas visiones de la vida cotidiana se complementa con otros datos que tomamos del texto “Auge y declive de la economía Veracruzana”, de Isabel Ortega Ridaura en donde comenta en las primeras líneas de su texto, que hacia el año de 1875, Veracruz era un lugar importante dentro de la economía de México y que eso se lo daba la figura de puerto, su producción de azúcar y café, aunado a ello la “industria textil y la incipiente industria petrolera”.
Tres personas nos dan algunos datos para imaginar cómo era el Veracruz de los años 60 y 70 del siglo XIX, nos faltarían muchos más elementos para tener una visión más cercana a ese Veracruz, pero para tener otros ingredientes que nos muestran algunos aspectos de la ciudad contamos con el periódico El Progreso, del año 1875, segunda época; periódico de política, comercio variedades y anuncios.

A bañarse

Retomamos solo algunos aspectos de la vida cotidiana de los meses de febrero y marzo para ver qué pasaba dentro del escenario que nos dibuja Jonh Lewis e Isabel Ortega Ridaura.
A propósito de los baños que menciona Lewis, en el Progreso, en la sección de Avisos Diversos aparece un aviso en donde se anuncia que “En los bajos de la casa núm. 940 calle de la antigua Condesa, contigua al café Zamora se alquila un magnífico local para un buen establecimiento. Sobre condiciones impondrán en los baños de D. Francisco Rocha”. Los baños Rocha estaban ubicados en la calle de Nava.

La construcción
Materiales de construcción. Un elemento más que nos permite conocer otras características sobre la ciudad es el anuncio que promociona la venta de la teja plana marsellesa, el cual se publicitaba como “Muy superior a la catalana, material selecto, cocido excelente, gran tamaño. Su colocación es sumamente sencilla, y su empleo, de mayor elegancia y solidez que el de la teja ordinaria, es a la vez más económico y ventajosos en todos conceptos. Se vende en grandes y pequeñas partidas por Manuel A. Fernández.

Remedios extremos

Y solo para darnos una idea de lo que sucedía en el puerto en cuanto a salud la nota nos la da un aviso en donde se anunciaban sanguijuelas extranjeras, estas se vendían en la farmacia del Indio, misma que tenía su dirección en la calle de Independencia 73 y cuyo propietario era el señor Antonio Varela, como lo indica el directorio de Veracruz del año 1880. También había ventas de éstas en la calle de María Andrea, número 625.
Y finalmente las sanguijuelas que eran vendidas por “El amigo Pérez Redondo dice que las tiene extranjeras, en su famosa botica de Santo Domingo, y que las vende a doce reales docena.
El que tenga la desgracia de necesitar algunos piquetes, ya sabe dónde tendrá la fortuna de hallar baratos los poco simpáticos animalitos”.
Lo cotidiano retrata la vida diaria de un espacio, en esta ocasión, se relatan algunos momentos que estaba viviendo la población en los meses de febrero y marzo del año de 1875.


* Ambas imágenes fueron tomadas del Directorio de Veracruz del año de 1880

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