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¿Hasta qué punto son buenas las herramientas digitales en las aulas?

¿En realidad facilitan el trabajo del maestro o lo complican más? ¿Hizo al maestro más hábil o más perezoso?

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Veracruz: Empezó como una herramienta de “lujo” para muchos maestros, presentado sus temas de clases. / Internet
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Juan Antonio Vela-Aguilar / Veracruz
2017-07-26 16:16:31

Actualmente, el uso de la tecnología o las TICs (tecnologías de información y comunicación) en las aulas educativas como herramientas en los procesos de enseñanza- aprendizaje, es más y más frecuente.

Empezó como una herramienta de “lujo” para muchos maestros, presentado sus temas de clases. Esto fue antes de la era del internet, me refiero a los proyectores de acetatos o lamina.

Ahora son casi inexistentes o son aparatos de adorno en alguna biblioteca. Después se introdujeron los cañones, conectados a una computadora portátil o de escritorio, el maestro podía presentar sus temas de clases.

En ambos escenarios, el alumno debía tomar apuntes o notas para poder realizar tareas o indagaciones propias en algún libro de la biblioteca. Hoy en día, ésta última escena se sigue viendo, pero con algunos pequeñas variaciones.

Aquí surgen dos preguntas, ¿estas herramientas en realidad facilitaron el trabajo del maestro o la complicaron más? ¿Hizo al maestro más hábil o más perezoso?

Por otro lado, tenemos a los alumnos modernos, aquellos que siempre están “conectados”. Siempre están conexos a un dispositivo: una laptop, una tableta o un celular y, siempre conectados al Internet. Hoy en día, en el proceso de aprendizaje del alumno, dicen los expertos que es muy importante el uso de estas herramientas tecnológicas.

¿Será cierto esto? Porque ahora el alumno moderno no le gusta escribir, no lee (al menos que esté posteado en un tweet, whatsapp o facebook) y no razona. Para el alumno es más fácil tomar fotos a lo que el maestro pone en el pizarrón. Consideran aburrido o poco importante la información que les proporciona el maestro. Por lo tanto, evita razonar porque todo se lo facilita el Internet.

¿Facilitan la enseñanza-aprendizaje?
Entonces, se supone que estas herramientas son para facilitar el proceso de enseñanza – aprendizaje, desafortunadamente limita a los dos partícipes: maestro y alumno. Es importante no generalizar, aún hay muchos maestros dedicados y entregados a su trabajo, donde su único objetivo es enseñar y no solo cobrar una quincena.

También, no está de más agregar que aún existen (pocas) instituciones educativas que se preocupan más por la calidad de enseñanza que ofrecen, que la cantidad de colegiaturas que cobran.

Estas herramientas restringen (hasta cierto punto) la enseñanza porque el maestro moderno olvidó que el proyector, la laptop y el internet solo son herramientas de apoyo¸ NO son herramientas indispensables.

Hay maestros que no dan sus clases porque el servicio de internet se “cayo” o porque el cañón no funciona. En esta situación el maestro ya dio un ejemplo al alumno de cómo justificarse si no vienen preparados. Entonces para la próxima, el alumno puede justificar el no entregar las tareas diciendo “profe no tuve internet en casa”.

Otros maestros dicen, “es que tenía la presentación en la nube…”, pues para que este en la nube es porque la hiciste y si la hiciste, entonces puedes platicar del tema. En otras palabras, hay maestros que ya no pierden tiempo en preparar sus temas a la “antigua”, cuando se leían dos o tres libros, escribir unas notas o apuntes y hacer presentaciones electrónicas.

Ahora solo es buscar una presentación adecuada en internet, bajarla y presentarla como propia y pasarla a los alumnos para que la lean. Lo que se quiere exponer es que hay una nueva generación de maestros altamente dependientes a estas tecnologías que si no se toma el cuidado adecuado pueden traer más deficiencias que beneficios en el proceso de enseñanza.

El protocolo para el alumno no era tan diferente que el del maestro, si el maestro escribía en el pizarrón, el alumno copiaba y hacia preguntas esporádicamente.
También, en ocasiones el alumno hacia investigaciones reales donde se metía a la biblioteca a leer y buscar información referente a un tema en específico. Con la llegada del internet, todo ha cambiado, el uso de las bibliotecas es cada día menos, es cierto que ahora todos los libros son digitales, pero surge otro problema, los alumnos no quieren leer y a su vez no razonan lo que leen. El alumno moderno ya no quiere perder tiempo buscando, leyendo, escribiendo ni razonando.

Ahora todo lo resuelve el internet, el señor Google tiene las respuestas a todo. Los alumnos quieren evitar la fatiga, si les quita tiempo de sus actividades en Whatsapp, Facebook, Youtube, Netflix, etc., es malo. Y, lo peor de todo es que estos alumnos siguen aprobando materias y avanzando de grado escolar. ¿Entonces, qué clase de alumno/ciudadano estamos creando?

Recopilando, tenemos alumnos y maestros altamente dependientes a las tecnologías y ambos participes que han perdido el camino u objetivo de las nuevas tecnologías como apoyo al proceso de enseñanza – aprendizaje. Por un lado, maestros que se refugian detrás del uso o falta de tecnología, que evidencian la preparación del maestro y demuestran la habilidad del maestro para impartir su clase.

Por otro lado, el alumno que para trabajar menos abusa del uso tecnológico y como en todo este tiempo se les ha permitido, ya es cosa normal. Es normal no trabajar si no hay internet, si no abrió el archivo, si no tiene tinta la impresora, si no me contesto el WhatsApp para resolver la pregunta que tenia anoche. Todo es normal.

Es buena en la educación
Hay una delgada línea tecnológica, ¿hasta qué punto, la tecnología es buena en la educación? Por ejemplo, el uso de las calculadoras en el salón de clases. Hay muchísimas personas que dicen que es malo, que limita la habilidad del alumno a hacer aritmética básica mentalmente o lo limita a desarrollar habilidades numéricas básicas.

Y, por otro lado, hay otro grupo de personas que dicen que no tiene nada de malo, que en esta era donde todo se hace o lo hace la computadora, está bien que usen las calculadoras en el salón de clases.

También, hay pocas personas que dicen que la calculadora solo se debe utilizar en educación media superior, cuando empiezan a ver matemáticas avanzada (secundaria y bachillerato). No se debe usar calculadoras en primaria, para permitir al alumno a desarrollar su habilidad mental y de razón.

El error que se comete aquí es que el alumno solo utiliza la calculadora para matemáticas sencilla: sumar, restar, multiplicar y división. El prolongado uso de la calculadora trae consecuencias imperdonables, hoy en día hay alumnos universitarios que no pueden hacer una simple suma o resta de fracciones sin la calculadora o hacer una división larga.

El procesador de palabras, otra herramienta de apoyo, los alumnos y maestros ya no practican su escritura. No saben redactar, no saben de ortografía porque están acostumbrados a que el procesador de palabras corrija los errores. Están acostumbrados a copiar y pegar, gracias al internet.

Consecuencias evidentes
Las consecuencias de todo esto son evidentes, desde los inicios de la evaluación PISA (Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes) en el 2000, por parte de la OCDE, la población estudiantil de México, jóvenes de 15 años, han surgido con puntuaciones muy bajas.

Han pasado 17 años, seis evaluaciones PISA y en todas, mas de la mitad (50%) de los joven de 15% años están en nivel 0, 1 o 2.

Esto significa que en matemáticas, los estudiantes que no alcanzan este nivel pueden de vez en cuando realizar procedimientos rutinarios, tales como operaciones aritméticas en situaciones donde todas las instrucciones les son dadas, pero tienen problemas identificando cómo una (simple) situación del mundo real que puede ser representada matemáticamente (por ejemplo, comparar la distancia total entre dos rutas alternativas, o convertir precios a una moneda diferente).

En lectura, considerado como el nivel de competencia desde el cual los estudiantes comienzan a demostrar las habilidades lectoras que les permitirá participar efectivamente y productivamente en la sociedad moderna.

En México, 42% de los estudiantes se encuentran por debajo del Nivel 2 en lectura. En ciencias, La proporción de estudiantes mexicanos que no logran alcanzar el Nivel 2 es de un 48%, la más alta entre los países de la OCDE.

Estos datos son alarmantes, tantos años y no ha habido cambios significativos, seguimos en lo mismo.
Aun con la gran inversión que se hace en educación, creo que ese dinero no ha llegado a su destino.

Aun con todo el avance tecnológico en educación, creo que su aplicación no es la más adecuada. Aun con la ubiquidad del acceso a internet y que todos los alumnos tiene laptop o tableta, el uso que le dan no es el apropiado. Aún con toda la capacitación que le den a los maestros, si el maestro olvido su objetivo, el futuro de los alumnos está perdido.


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