Veracruz, rumbo a los 500 años

El Tábano, fiero ataque a lo político

Una editorial llena de hombres llenos de jelengue

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Veracruz: El periódico se fundó en 1917 por Domingo Ximénez. / Redacción
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Juana Santos Medel / Veracruz
2017-07-25 16:50:43

Nombre de un insecto, parecido a la mosca, pero de mayor tamaño, de ojos grandes y de color verde y de cuerpo grueso. El macho y la hembra se distinguen porque el primero se alimenta de néctar y polen y habitualmente está posado sobre las flores; las hembras, en cambio, pican y chupan la sangre.

Cuando a una persona se le dice que parece “tábano” significa que es pesada, molesta o impertinente.
Algunos de los textos que hemos compartido con ustedes nos han proporcionado información de alimentos, lugares, edificios, personas, fiestas y animales que existieron y que en el presente, y en contados casos, aún los tenemos en Veracruz.

Además de esos elementos y otros más que fueron parte de la vida cotidiana, se contaba con diversos aspectos relacionados con el habla, el carácter y el humor del veracruzano.

Los apodos

Uno de los más socorridos era el poner sobrenombre o motes a las personas, estos alias surgían, tal vez, de algún elemento físico que lo distinguía, del carácter, forma de ser o quizá de su procedencia. Uno de esos casos fue el del “Tábano”, nombre que adopta el periódico de tipo joco-serio, como lo nombraba Stuardo Ximénez, llamado cariñosamente “Satanás Ximénez”.
Stuardo Ximénez, hijo precisamente de Domingo Ximénez, fundador del periódico el Tábano, escribió un libro el cual tituló ‘Veracruz.

Un manicomio con vista al mar’, dedicado a toda la gente amante del jelengue. En el libro, “Satanás Ximénez” comenta algunos aspectos curiosos del periódico tal como también lo hace Anselmo Mancisidor. Satanás escribe que en el Tábano se publicaban aquellos acontecimientos que tenían que ver con los hechos diarios, lo que se observaba en la calle o lo que se escuchaba en el café, también lo que se veía en la esquina y que en su conjunto retrataban la vida del diario acontecer de la ciudad.

Profesión de familia

Dice Stuardo Ximénez en su libro, “para que vean ustedes, caballeros, cómo yo mamé eso del periodismo, les informo que allá por 1917, mi señor padre, don Domingo A. Jiménez, fundó un periódico joco-serio, de información y de combate, este periódico fue El Tábano.
Mancisidor, decía del periódico algo parecido “…sus producciones periodísticas no podían ir más a tono como la época de florecimiento, una época jocosa; y ni que decir de sus productores; sus artículos estaban llenos de satírico y picante sabor”.

Por otra parte, nos proporcionan algunos datos de las personas que escribieron en el Tábano, algunos de ellos grandes personajes como Juan Rodríguez Clara, mismo que murió durante la revolución.

Las tierras del municipio de lo que hoy se denomina Juan Rodríguez Clara pertenecieron a la exhacienda de Juan Bautista Nopalapan, después cambió el nombre por el de Rives, que era el apellido del ingeniero que dirigió la construcción de la vía del ferrocarril de Veracruz al Itsmo, hacia 1915 conservándolo hasta 1922, tiempo después lo volvieron a cambiar llamándolo El Burro y en el año de 1925 decidieron las autoridades denominarle Juan Rodríguez Clara.

Colaboradores

En el Tábano también escribió el poeta Justino N. Palomares, Marciano C. de Medina, apodado El Artillero, quien tenía un feraz humor y mucha gracia para elaborar versos, Rubén Basáñez y José María Leyva Flores. Mancisidor relata que el Tábano era un periódico político festivo, que de todos sacaba sus trapos al sol, del político que hacía desmanes, inmediatamente era criticado de una forma aguda, así mismo trataba a cualquier miembro de la honorable sociedad que fuera cachado de “picos pardos” el piquete del mosco se le hacía sentir.


Satanás Ximénez nos dice en forma un tanto más jocosa “no dejaba títere con cabeza, pues igual atacaba a los caciquillos locales que explotaban al pueblo, que a los jefes de las operaciones militares, generalotes bigotudos con tremenda 45 y “potestad” de vida o muerte”.
El periódico tenía gran aceptación entre el público, su humorismo era el que más impactaba a la población, sus “cabezas” eran muy buenas y las notas, pequeñas, terminaban con una “cuarteta vaciladora” que redactaba Marciano C. de Medina.
Como era de esperarse, por un lado, el periódico gozaba del beneplácito de los “pobres”, pero no así de los poderosos por lo que en diversas ocasiones, el señor Ximénez fue encarcelado, por defender los intereses del pueblo.

La jiribilla

Stuardo Ximénez escribe que aquellos eran otros tiempos, hombres llenos de jelengue.
El periódico se elaboraba con “tipo movible”, letra por letra, por lo cual requería de cajistas, quienes también contaban con un jocoso apodo, lo fueron “Martín Malpica, alias el Negro, el Patilludo Negrete, Leopoldo Martínez, cuyo mote era Escupitina y los prensistas José Díaz U. a quien nombraban el Keki, Francisco Campos y el Cojo Cocada”.
Uno de los voceadores del Tábano lo fue Juan Lorito quien a grandes voces lo anunciaba “¡El Tábano…! ¡Animal que pica a las bestias …!”

Es de esperarse que quienes más lo solicitaban era “el público populachero de los patios de vecindad, sobre todo el femenino”. Había que cuidarse de El Tábano porque su piquete era mortal, así que todos debían de andar con pies de plomo, ante tan singular medio que ponía a temblar a la población.

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