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Adicción al Internet, la moda estudiantil de estar conectado

Estar siempre “conectado”, la nueva dependencia de la juventud veracruzana

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Veracruz: Veracruzanos aún no han desarrolllan adicción como en otros países. / Internet
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Juan Antonio Vela-Aguilar / Veracruz
2017-07-10 14:43:01

En un mundo digital, en constante desarrollo y crecimiento, el Internet se ha convertido en una herramienta integral de uso diario y en muchas ocasiones muy necesario. La ubiquidad del acceso a Internet también facilita mucho el estar siempre ‘conectado’. Debido a esto, existe, ahora una nueva dependencia o adicción hacia el uso del Internet entre la población Veracruzana.

Efectos positivos y negativos
Los efectos positivos de una mayor penetración del uso de internet sobre el desarrollo psicosocial y el comportamiento de los adolescentes son significativos, sobre todo por el hecho de que Internet sirve como interfaz para crear un contexto social propia entre los miembros de este grupos de edad (Bradley, 2005).

También, se ha postulado que el Internet da seguridad y reduce la ansiedad en los jóvenes (Valaitis, 2005), a la misma vez se ha observado que las experiencia vía el Internet afecta positivamente el conocimiento moral y social en los adolescentes (Bradley, 2005).

Sin embargo, el uso diario del internet también conlleva otros efectos hacia el desarrollo psicosocial y el comportamiento del adolecente.

Se ha observado que el uso del Internet afecta a cada adolecente de diferente manera, dependiendo de sus características emocionales y las características del uso de internet (Bremmer, 2005; Suss, 2007; Yan, 2006).

Los posibles efectos adversos derivados del uso del Internet, principalmente se atribuye a la carencia del bienestar psicosocial del adolescente (Caplan, 2007).

Dado que, la adolescencia, es una etapa crítica susceptible a las adicciones (Pallanti, Bernardi y Quericioli, 2006); en comparación con los adultos, los adolescentes son más propensos a adoptar patrones del uso excesivo del Internet.

Eventos estresantes en la vida del adolescente han sido asociados con patrones de comportamiento, estados de ánimo y la dirección de compensación social (Leung, 2007).

Otras adicciones conductuales
Las llamadas adicciones conductuales siguen encontrándose al borde científico por las dificultades en esencia de discriminar adecuadamente entre conductas, en principios normales, y patologías que podríamos considerar adictivas.

Algunos investigadores ya habían mencionado que hay muchos comportamientos habituales, como comprar, trabajar, jugar, etc., que tiene efectos altamente adictivos para la mayoría de las personas (Marlatt y Gordon, 1985).

Esto no implica que debamos considerar estos comportamientos como adictivos, aunque si nos encauzan hacia una reflexión más profunda.

Aún existe la interrogante de hasta qué punto se pueden clasificar los comportamientos adictivos tan cotidianos como el comprar, trabajar, o aquellas conductas beneficiosas como jugar y saber utilizar adecuadamente las nuevas tecnologías de información o hacer deporte.

Este último punto, muchos jóvenes bajo el manto de lo saludable del deporte pueden derivar un comportamiento obsesivo o adictivos (Antolin, Gándara, Garcia y Martin, 2009; Andrade, Garcia, Remico, Villamil, 2012).

Echeburua (1999), mencionaba la inexistencia de una clasificación estricta de las adicciones psicológicas, porque si al concepto se le da un uso inadecuado, entonces cualquier conducta podría convertirse en una adicción.

Establecer límites
Para ello, tendríamos que determinar, cuales son los límites para considerar un problema de adicción algunos comportamientos obsesivos, compulsivos o altamente reforzantes, como por ejemplo las personas que con frecuencia recuren a las cirugías platicas; los que se tatúan el cuerpo hasta quedar totalmente cubiertos de tatuajes; los que se la pasan comprando, gastando dinero que no tiene.

O delimitar más claramente, entre el uso y el abuso de las nuevas tecnologías, el trabajo, el juego, y muchas otras conductas que tienen muchas recompensas inmediatas y pocos límites preestablecidos.

Investigadores han tendido éxito en conceptualizar las adicciones a sustancias, ahora deben delimitar las adicciones conductuales y sus consecuentes comportamientos de abuso tomando en cuenta parámetros como: frecuencia de uso, dinero invertido, la necesidad o la compulsión.

Todo esto, sabiendo de lo que puede provocar en la vida cotidiana de una persona: que deje de cumplir sus responsabilidades (Grifith, 1998; Echeburua, 1999; Holden, 2001; Lemon, 2002).

Sin embargo, aún no se reconocen como patologías adictivas por parte de la American Psychiatric Association (APA) (Demetrivics y Grifith, 2012).
Pero sí son estudiadas y tratadas como adicciones por un gran número de investigadores (Burgal, Rodriguez-Martos y Villalbí 2006; Grant, Potenza, Weinstein y Gorelick, 2010; Demetrovics y Griffith, 2012;).

Las adicciones conductuales se siguen estudiando, clasificándolas más como problema de control impulsivo que de una verdadera adicción (Brugal et al, 2006). Aún no tenemos la clasificación exacta, pero aquí se mencionan las adicciones conductuales más reconocidas por muchos investigadores: adicción al juego, adicción al sexo, adicción a la comida, adicción a las compras, adicción al trabajo, adicción al deporte y, por último, adicciones a las tecnologías.

“Adicción tecnológica”
La introducción de equipos personales (teléfonos inteligentes, tabletas, etc.) más económicos, la ubiquidad del acceso al Internet y su creciente popularidad la ha llevado a la preocupación por su uso excesivo (Song, LaRose, Eastin and Lin, 2004; Shaw and Black, 2008).

Si su uso es malo y muy frecuente, esto puede llevar a una disfunción psicológica, familiar, académica y/o laboral (Cruzado, Matos and Kendall, 2006).

Los primeros reportes referentes al uso excesivo de las computadoras data desde los 70s (Weizenbaum, 1976), y para los 80s se menciona que los video juegos tienen un potencial adictivo (Soper and Miller, 1983). Sin embargo, fue hasta los 90s que el Internet se consideró como una herramienta que puede llevar a la adición.
Griffith (1996), incluyo el uso de internet como una conducta que pueden, basándose llevar a la ‘adicción tecnológica’, definida como una adicción no-química en la interacción hombre-máquina, la cual puede ser pasiva o activa, con características inductivas y/o reforzantes.

El primero en mencionar una adicción al Internet, fue un psiquiatra de Nueva York, Ivan Goldberg. Elaboro una lista de síntomas para esta patología llamada ‘trastorno de adicción al internet o Internet Addiction Disorder, análoga a la lista de dependencia a substancias publicada en el Manual Diagnostico y Estadístico de Desorden Mental (Diagnostic and statistical manual of mental disorders, 4th Edition DSM-IV).

Sin embargo, la pionera en investigar, de manera metódica, este fenómeno fue Kimberly Young quien definió a una persona como ‘dependiente’ o ‘no-dependiente’ hacia el internety modificando los criterios DSM-IV para el vicio del juego.

Sus investigaciones son un punto de referencia para toda investigación relacionada con este fenómeno en todas partes del mundo.

Adicción en adolecentes Veracruzanos
Un reciente estudio aplico el cuestionario de la Dra. Young para medir el nivel de adicción de los adolescentes y conocer sus usos y costumbres del Internet.

Se tomó una muestra de 290 alumnos (52.6% niñas y 47.4% niños) de nivel intermedio (secundaria y bachillerato) de una escuela privada de la ciudad y puerto de Veracruz.

Entonces, vamos intentar contestar las siguientes interrogantes: ¿existe una adicción al internet entre la población adolescente de Veracruz? ¿Para qué utilizan el internet? ¿Cuánto tiempo pasan navegando?

Según la escala de la Dra. Young, entre más alto puntaje, más “adicto” eres.

Entre 20-49puntos eres un usuario promedio que no pasa mucho tiempo navegando y aun tiene control sobre el uso del internet.

Entre 50-79 puntos eres un usuario que experimenta, ocasionalmente, algunos problemas por el uso constante del internet.

Un puntaje mayor de 80 puntos eres un usuario con problemas significativos en tu vida diaria. Se considera que es correcto suponer que los problemas que puedan tener estos adolescentes son más familiar, social y/o académico.

Parámetros normales
De los 291 estudiantes, se excluyeron 6 de ellos por haber dejado en blanco algunas preguntas, quedando 285 alumnos.

De estos 285 alumnos los resultados muestran que el 67.7% se consideran dentro de lo “normal”, que aún pueden “controlar” el tiempo que están navegando en Internet; el 32.3% está dentro de la categoría de usuarios que ocasionalmente presenta problemas ya sea con la familia, con amigos o en la escuela, por el tiempo dedicado al Internet.

A simple vista, no se presenta una situación severa del uso del internet entre la población estudiantil. Sin embargo, analizando con más detalle y extrayendo variables latentes dentro del estudio, aplicando métodos estadísticos más complejos se clasificaron tres categorías del uso de internet: normal, propenso y adicto.

Se observó que el 38.8% de ellos está dentro de los parámetros normales de uso del internet; el 58.1% están clasificados como propensos a tener un problema de adicción; y, el 3.1% caen dentro de la categoría de adictos.

Aunque los resultados muestran un nivel bajo de adicción dentro de la población estudiantil, se debe considerar que el porcentaje de alumnos que están en el “limbo” de la adicción es bastante alto.

Otro detalle interesante dentro del estudio es el tiempo dedicado a estar navegando en internet. Se les pregunto a los alumnos, ¿Cuánto tiempo, horas por semana, le dedicas a estar navegando en Internet?
La siguiente tabla muestra los porcentajes.
Hrs. x semana %
0-1hr 4.5
1-3hrs 21.7
4-10hrs 39.3
11-20hrs 14.5
20hrs 20.0
Total 100.0


Entre 4 y 10 horas diarias
Otros estudios muestran que el adolescente estadounidense pasa 6hrs diarias viendo televisión, videos y películas, jugando video juegos, leyendo, escuchando música y redes sociales.

Según el GlobalWebIndex, un adolescente pasa 2 horas diarias en redes sociales, en España el adolescente promedio pasa 3 horas diarias en Internet. Sabiendo estos datos, podemos decir que el adolescente veracruzano promedio no esta tan lejos de lo que muestra otros estudios, entre 4 y 10 horas por semana es el porcentaje más alto, 39.3%.

Ahora, ¿para que utilizan el internet? Los datos muestran que los adolescentes usan el internet (en orden de importancia) para redes sociales, trabajos y tareas, email y video juegos. Para el rango de edad que tienen, suena lógico encontrar que redes sociales y hacer trabajos y tareas sean los índices más altos. En otro estudio realizado a jóvenes universitarios el uso de internet fue para redes sociales y ver películas y videos, sorprendentemente el hacer tareas y trabajos vino en tercer lugar.

Podemos concluir que actualmente existe un nivel bajo de adicción al internet, 3.1%. Sin embargo, el porcentaje de adolescentes que están al borde o en el limbo de la adicción 58.1%, es bastante alto.

Los padres de familia, las instituciones educativas y los mismos adolescentes deben estar conscientes de este problema y trabajar en conjunto para contrarrestarlo.

El uso que le dan al servicio de internet es razonable de acuerdo a la edad en que están, las redes sociales y los trabajos y tareas, deben ser lo prioritario para todo adolescente. Pero, la cantidad de horas dedicadas a estar navegando en internet, se considera bastante alto.

Aún queda mucho por investigar, ¿hasta qué punto es correcto o normal? ¿Qué impacto tiene en las vidas de los adolescentes? ¿Cómo los forma? ¿Qué dicen, piensan o hacen los padres? En fin, hay más preguntas que respuestas y, la pregunta del millón sigue latente, ¿la tecnología, es buena o es mala?

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